Hipersensibilidad de tipo I

 

Introducción

 

Las reacciones de hipersensibilidad de tipo I, son procesos con una elevada prevalencia que pueden afectar al 20% de la población caucásica. Su etiología radica en la capacidad heredada de ciertos individuos  para desarrollar una respuesta de anticuerpos IgE frente a antígenos inocuos medioambientales, denominados alergenos. Los anticuerpos de clase IgE son los responsables de mediar las reacciones de hipersensibilidad de tipo I. El término alergia se utiliza frecuentemente como sinónimo de las reacciones de hipersensibilidad y el término atopía (del griego atopos o fuera de lugar), se usa para describir reacciones mediadas por IgE. De esta forma, denominamos  personas atópicas, a aquellas que presentan una predisposición hereditaria a producir anticuerpos IgE contra alergenos ambientales y pueden desarrollar  una o más enfermedades atópicas. Algunas enfermedades alérgicas, como la dermatitis de contacto, se desarrollan a través de mecanismos independientes de IgE, y por lo tanto pueden ser consideradas enfermedades alérgicas no atópicas.

 

Como ya se ha mencionado en el capítulo 1, las reacciones de hipersensibilidad de tipo I constituyen reacciones inmunológicas de desarrollo rápido, que ocurren pocos minutos después de la combinación de un antígeno con un anticuerpo de tipo IgE unido a mastocitos o  basófilos. A consecuencia de su rápido desarrollo, se las denomina también hipersensibilidad inmediata, ya que a pocos minutos del contacto con el antígeno se originan consecuencias patológicas, que se manifiestan como una reacción localizada (asma, rinitis alérgica, urticaria) o como una enfermedad generalizada (anafilaxia). Debemos recordar, que al igual que en todas las reacciones de hipersensibilidad, en las de tipo I, es requisito fundamental la exposición previa al antígeno, o sea estar sensibilizado.

 

La hipersensibilidad de tipo I se produce en dos etapas contiguas: sensibilización y desencadenamiento. Sólo la segunda etapa, tiene la expresión clínica característica de cada enfermedad atópica. En la etapa de sensibilización los anticuerpos IgE producidos en respuesta a un antígeno se unen a receptores de membrana de los mastocitos y/o basófilos. En la etapa de desencadenamiento, se reconocen, a su vez, dos fases, una fase inicial y una fase tardía. En la fase inicial, tras una nueva exposición al antígeno, ocurre la unión a los anticuerpos fijados a las células, lo que provoca la activación y liberación con gran rapidez de diversos mediadores preformados y de otros sintetizados de novo. La acción de los mediadores determina un aumento de la permeabilidad vascular, vasodilatación, contracción del músculo liso bronquial y visceral, e inflamación local. La fase tardía, se desarrolla sin que exista una nueva exposición al antígeno y ocurre entre 2 a 24 horas luego de la exposición inicial. Involucra el reclutamiento de células, principalmente eosinófilos y linfocitos Th2, lo que aumenta la producción de mediadores, que mantienen y exacerban el proceso inflamatorio.

 

 

 

Fig. 1 Factores que intervienen en el desarrollo de la Hipersensibilidad tipo I. Figura modificada de “Allergy and allergic diseases” N Eng J Med 2001.

 

 

Etapas de la hipersensibilidad de tipo I

 

Se definen dos etapas en la hipersensibilidad de tipo I (ver fig. 2):

 

1. Sensibilización que comprende:

ü      Producción de IgE frente al primer contacto sensibilizante con el antígeno.

ü      Unión de la IgE a receptores específicos en la superficie de mastocitos y basófilos.

 

2. Desencadenamiento donde se produce:

ü      Reexposición al antígeno e interacción del mismo con la IgE específica

ü      Activación celular y liberación de mediadores químicos.

ü      Acción de los mediadores sobre los diferentes tejidos.

 

 

 

Fig. 2 Tras el primer contacto sensibilizante con el antígeno, éste es captado por las células presentadoras de antígenos (APC), las cuales lo procesan y exponen en la membrana unido a las moléculas MHC de clase II. De esta manera las APC presentan el complejo antígeno-MHC II a los linfocitos T CD4+ de la subpoblación Th2. La liberación de citoquinas por parte de estas células actúa desencadenando la reacción alérgica: estimula la producción de IgE por los Linfocitos B, la degranulación de mastocitos, y la liberación de mediadores por parte de los eosinófilos. Figura modificada de “Allergy and allergic diseases” N Eng J Med 2001.

 

 

 

 

1. Sensibilización

 

ü     Producción  de IgE

 

Este anticuerpo se encuentra en la sangre en bajas concentraciones en individuos normales, en cambio en individuos atópicos o infectados por parásitos, especialmente helmintos, sus títulos están aumentados. La principal función protectora de las reacciones inmunitarias mediadas por la IgE es la erradicación de parásitos. Esta reacción ocurre cuando los eosinófilos reconocen y eliminan a los parásitos recubiertos por IgE.

 

Entonces: ¿Qué determina que las personas atópicas produzcan IgE frente a un antígeno en lugar de IgM o IgG como el resto de los individuos? Para responder esta pregunta, es necesario conocer a cerca de la síntesis y regulación de la producción de IgE.

 

Hay tres factores que contribuyen a la regulación de la síntesis de IgE: la herencia y el ambiente, la naturaleza del antígeno, y las células T colaboradoras y sus citoquinas.

Con respecto a la herencia, estudios realizados en familias con alta prevalencia de enfermedades atópicas, demuestran una clara transmisión autosómica de esta enfermedad, aunque es probable que el patrón de herencia completo sea multigénico. Se han identificado mutaciones ubicadas en distintos cromosomas que predisponen a esta patología, entre ellos en el gen del receptor de IgE, y el de algunas citoquinas, como la IL-4. Cabe destacar, que dentro de una misma familia, el órgano diana de la enfermedad atópica no siempre es el mismo, de modo que cada miembro afectado puede manifestar una enfermedad diferente y con grados variables (asma, urticaria, rinitis). No obstante, en general, todos los afectados tienen concentraciones de IgE superiores a la media. En cuanto a la influencia del ambiente, destacamos un aspecto cualitativo y otro cuantitativo. Cualitativo, debido al espectro de alergenos a los que está expuesto el individuo a lo largo de su vida. Actualmente,  ha cobrado relevancia en el riesgo de sensibilización, la exposición a antígenos durante la vida intrauterina y los primeros años de vida. Cuantitativo, debido a que es necesario una exposición repetida a un antígeno determinado para desarrollar una reacción atópica contra ese antígeno. En relación a los alergenos, son de naturaleza muy diversa: medicamentos, pólenes, polvo doméstico, venenos de insectos, alimentos, productos derivados de epitelios animales o de ácaros microscópicos.  No poseen ningún rasgo estructural ni característica fisicoquímica que los haga  especialmente idóneos para inducir una respuesta de IgE.

Se postula que el problema no radica en los alergenos, que son sustancias ubicuas a las que toda la población está expuesta, sino en el hecho de que ciertos individuos tienen la capacidad de desarrollar respuestas IgE frente a ellos. Esta capacidad refleja una interacción compleja de múltiples factores genéticos y ambientales.

Finalmente, con respecto a las células T colaboradoras y sus citoquinas, un paso fundamental para la producción de anticuerpos IgE, es que la IL-4 producida por los linfocitos T CD4+ de la subpoblación Th2, induzca un cambio de isotipo en las células B (ver capitulo de generalidades).

 

ü     Unión de la IgE

 

La IgE producida luego del contacto con el alergeno, se une a los receptores de alta  afinidad (Fc e RI) para la misma, ubicados en la membrana de mastocitos, basófilos y eosinófilos. De esta manera, se completa la fase de sensibilización con lo cual una nueva exposición al antígeno generará la fase de desencadenamiento, quedando el individuo sensibilizado.

Es necesario aclarar que en ocasiones, puede ocurrir desensibilización frente a un determinado antígeno. El individuo se desensibiliza (deja de responder frente a ese alergeno) y esto no implica necesariamente  que ocurra un mecanismo específico que revierta el proceso de hipersensibilidad de tipo I, la ausencia de repuesta puede deberse a otros factores.

 

2. Desencadenamiento

 

ü     Reexposición al antígeno

 

Las reacciones atópicas se desencadenan cuando los alergenos se unen a las moléculas de IgE fijadas a los mastocitos, lo cual genera el entrecruzamiento de los FceRI de al menos dos receptores adyacentes, evento requerido para la activación de estas células. En un individuo alérgico para un determinado antígeno, ya ha ocurrido previamente la sensibilización con el consecuente desarrollo de IgE específica, de forma que una proporción significativa de la IgE que se encuentra unida a los mastocitos, es capaz de reconocer a ese antígeno. Cuando estos individuos se vuelven a exponer al mismo antígeno, se genera una respuesta inmediata producto de la activación directa de los mastocitos. 

Los mastocitos se ubican en las puertas de entrada más importantes a los antígenos: la piel y los epitelios de los tractos gastrointestinal y respiratorio, y se encargan de alertar al sistema inmune de una agresión local, induciendo una reacción inflamatoria. En la alergia, esta respuesta inflamatoria provocada por un alergeno, genera una reacción no deseada frente a un antígeno inocuo, o sea, que no se encuentra asociado a un patógeno invasor que necesite ser eliminado. De esta forma, la consecuencia de la activación de los mastocitos dependiente de IgE, se encuentra relacionada con la puerta de entrada del alergeno. En este sentido, son varias las vías por las que el alergeno accede hacia el interior del organismo: aérea (pólenes, polvo), que es la más común; digestiva (alimentos, medicamentos), parenteral (inyección de medicamentos, picaduras de insectos) y cutáneo-mucosa, en consecuencia, la vía  de acceso implicada determinará las principales manifestaciones clínicas.

 

 

ü     Activación celular

 

Mastocitos

Derivan de células madre pluripotenciales (stem cells)  presentes en la médula ósea (CD34+). Normalmente los mastocitos no se encuentran en la circulación, los progenitores migran a los tejidos periféricos como células inmaduras y se diferencian in situ. Los mastocitos se distribuyen a través de todo el tejido conectivo, donde generalmente se encuentran adyacentes a los vasos sanguíneos y linfáticos, cerca o dentro de los nervios y debajo de las superficies epiteliales que constituyen la puerta de entrada de alergenos al organismo (aparato respiratorio, gastrointestinal y piel). Presentan gránulos citoplasmáticos en los cuales se almacenan mediadores químicos preformados.

Los mastocitos expresan constitutivamente FceRI en su superficie y se activan cuando el antígeno se une al menos a dos IgE contiguas determinando el entrecruzamiento de sus receptores. La activación, desencadena en segundos, la liberación de diferentes mediadores que se distinguen por la forma en que son generados y liberados  durante este proceso.

 

Basófilos

Los basófilos son granulocitos sanguíneos que presentan semejanzas estructurales y funcionales con los mastocitos. Al igual que éstos,  derivan de células madre pluripotenciales (stem cells)  de la médula ósea (CD34+). Se diferencian y maduran en la médula ósea  y luego circulan en la sangre. En condiciones normales no residen en los tejidos periféricos pero son capaces de infiltrar sitios donde ocurren procesos inflamatorios o inmunológicos. Al igual que los mastocitos almacenan mediadores preformados en gránulos citoplasmáticos. Los basófilos expresan FceRI, por lo que son capaces de fijar IgE y activarse por la unión del antígeno a esta IgE de membrana. Por lo tanto los basófilos que migran a los tejidos donde está presente el antígeno contribuyen a las reacciones de hipersensibilidad inmediata.

 

Eosinófilos

Son granulocitos procedentes de la médula ósea, que tras su maduración circulan en la sangre. En condiciones normales se encuentran en los tejidos periféricos, sobre todo en las mucosas de los aparatos respiratorio, digestivo y urinario,  y su número puede aumentar en un contexto inflamatorio. Las citoquinas producidas por los linfocitos TH2 estimulan la activación de los eosinófilos y los atraen hacia los focos de inflamación. La IL5 es una citoquina activadora potente de eosinófilos: estimula la maduración de ellos a partir de sus precursores medulares, y mejora su capacidad para liberar el contenido de los gránulos. La infiltración de los eosinófilos a los focos de reacción tardía y a los sitios donde existe una infección por helmintos depende de la combinación de interacciones con moléculas de adhesión y quimioquinas. A su vez algunos de los mediadores lipídicos liberados por los mastocitos también son quimiotácticos para los eosinófilos. De esta forma los eosinófilos llegan al foco inflamatorio en la fase tardía, liberan el contenido de sus gránulos lo que determina la amplificación de la respuesta. Como ya mencionamos la principal función protectora de estas células es reconocer y eliminar a los parásitos recubiertos por IgE. Las proteínas liberadas de los gránulos de los eosinófilos son tóxicas para los parásitos y pueden dañar los tejidos normales. Dentro de los mediadores producidos por los eosinófilos se encuentran, la síntesis de mediadores lipídicos (PAF, prostaglandinas y leucotrienos) y citoquinas, además dentro de sus gránulos específicos contienen hidrolasas lisosómicas como la proteína básica mayor (MBP), la proteína catiónica del eosinófilo (ECP) y la peroxidasa del eosinófilo. La MBP es toxica para helmintos, células tumorales y células del huésped. Aumenta directamente la reactividad del músculo liso por disfunción vagal. También desencadena la degranulación de mastocitos y basófilos. La ECP tiene actividad bactericida y antihelmíntica y al igual que la MBP es toxica para las células del huésped. La peroxidasa del eosinófilo es toxica para helmintos, protozoarios, bacterias, células tumorales y células del huésped. La proteína básica mayor, la peroxidasa y la proteína catiónica del eosinófilo tienen efectos citotóxicos en el epitelio respiratorio. 

 

 

ü     Acción de los mediadores

 

En la fase inicial, los mediadores preformados que se liberan son de vida media corta y por tanto sus potentes efectos se limitan a las inmediaciones donde ocurrió la activación del mastocito. Los efectos de la fase tardía también ocurren inicialmente en el sitio de activación, pero en este caso, las células reclutadas  que intensifican y amplifican la respuesta, determinarán la rapidez con la que se resolverá la inflamación y por ende las consecuencias que producirá en el individuo.

 

Mediadores preformados

 

Estos mediadores se encuentran ya sintetizados y almacenados dentro de los gránulos de los mastocitos y basófilos, prontos para ser liberados una vez que ocurre la activación. La liberación ocurre por exocitosis se denomina muchas veces degranulación, proceso que asegura que los mediadores preformados rápidamente se encuentren en el sitio de lesión,  lo que permite diferenciarlos de los mediadores que deben ser sintetizados de novo.  Los principales mediadores preformados son: las aminas biógenas, los proteoglucanos y las proteasas neutras.

 

Aminas biógenas

 

La histamina, es la principal amina vasoactiva humana y constituye el principal componente de los gránulos. Los mastocitos contienen prácticamente el total de la histamina almacenada en los tejidos normales con la excepción de las glándulas gástricas y del sistema nervioso central. Los basófilos son la fuente principal de la histamina de la sangre. Esta amina se une a diversos tipos celulares que expresan diferentes clases de receptores histamina (H1, H2, H3). La unión de este mediador a su receptor en la superficie de la célula diana desencadena una cascada de señalización intracelular que da lugar a diferentes modificaciones, según el tipo celular.

 

Los efectos de la histamina son:

 

v     Contracción de células endoteliales vasculares, lo que permite el paso de plasma a los tejidos, aumento de permeabilidad vascular.

v     Síntesis de prostaciclina (PGI2) y óxido nítrico por parte de las células endoteliales lo que produce vasodilatación.

v     Contracción del músculo liso intestinal y bronquial, aumento de la peristalsis y broncoespasmo.

v     Estimulo de las células parietales gástricas, aumento de la secreción de ácido gástrico.

 

Otra amina vasoactiva es la adenosina, que estimula la liberación de mediadores por parte de los mastocitos, provocando broncoconstricción e inhibición de la agregación plaquetaria.

 

Proteoglucanos (heparina y condroitin-sulfato)

 

Actúan como matrices para el almacenamiento de las aminas biógenas, las proteasas y otros mediadores preformados dentro de los gránulos,  reteniéndolos y evitando su acceso al resto de la célula. Tras la exocitosis del gránulo, los mediadores se liberan de los proteoglucanos a diferentes velocidades, siendo las aminas biógenas las que se liberan con mayor rapidez que el resto. De esta forma, los proteoglucanos pueden controlar la cinética de las reacciones de hipersensibilidad inmediata.

 

Proteasas Neutras (triptasa y quimasa)

 

 Son el mayor componente proteico de los gránulos secretorios de los mastocitos. El mecanismo exacto por el cual actúan se desconoce, no obstante in vitro se han podido demostrar, por ejemplo, que la triptasa degrada el fibrinógeno y activa la colagenasa, y que la quimasa puede degradar la membrana basal de la epidermis y estimular la secreción de moco. Lo antes mencionado contribuye a la producción de las lesiones hísticas en algunos tejidos a consecuencia de las reacciones de hipersensibilidad inmediata.

 

Factores quimiotácticos

 

Estos factores tienen gran importancia en la generación de una respuesta tardía al atraer células inflamatorias al foco de degranulación. Dentro de este grupo se encuentran el factor quimiotáctico de eosinófilos (ECF) y el factor quimiotáctico de neutrófilos (NCF).

 

Mediadores sintetizados de novo

 

Son de dos tipos: lipídicos y citoquinas.

 

Mediadores lipídicos

Los más importantes son derivados del ácido araquidónico, por la vía  de la lipooxigenasa y de la ciclooxigenasa. Ejercen efectos sobre los vasos sanguíneos, el músculo liso de los bronquios, y los leucocitos.

En la vía de la ciclooxigenasa el principal mediador es la prostaglandina D2(PGD2). Esta se une a receptores de las células musculares lisas y produce vasodilatación y broncoconstricción, estimula la quimiotaxis de neutrófilos y su acumulación en los focos de inflamación. Los antinflamatorios no esteroideos (AINEs) bloquean la vía de la enzima ciclooxigenasa, determinando un desvío hacia la vía de la lipooxigenasa. En la vía de la lipooxigenasa los principales mediadores son los leucotrienos (LT) C4 y sus productos de desintegración: D4 y E4. En su conjunto los LT C4, D4 y E4 se denominan sustancias de reacción lenta de la anafilaxia, y son fundamentales en la patogenia del asma. Los leucotrienos producidos por los mastocitos se unen a receptores específicos de las células musculares lisas y provocan broncoconstricción. 

Recientemente se ha descrito un tercer tipo de mediador: el factor activador de las plaquetas (PAF). Este no proviene del ácido araquidónico sino de la acetilación del lisofosfoglicérido. Debe su nombre a la capacidad de producir agregación plaquetaria. Es broncoconstrictor por acción directa, produce retracción de las células endoteliales, y puede relajar el músculo liso vascular. Su tiempo de acción es corto porque se desintegra rápidamente.

 

Citoquinas

Los mastocitos y los basófilos producen diversas citoquinas que pueden contribuir a la inflamación alérgica. Entre estas citoquinas se destacan: TNF-a , IL-1, IL-4,

IL-5, IL-6, IL-13, MIP-1a, y varios factores estimulantes de colonias como GM-CSF e IL-3. Vale destacar que las designaciones de estas y otras citoquinas muchas veces hacen referencia al lugar o la función en las cuales fueron identificadas en primera instancia, estas designaciones se mantienen por su valor histórico, no presentando siempre una correlación estricta con su función. Estas citoquinas juegan un rol importante en el cambio de isotipo (IgM a IgE), contribuyen con la supervivencia de los eosinófilos, y estimulan la proliferación de los mastocitos. La activación del mastocito induce la síntesis de novo de las mismas. A esto se suma TNF-a preformado que puede almacenarse en los gránulos para ser liberado con rapidez. El TNF-a activa la expresión endotelial de moléculas de adhesión que permitirán que ocurra infiltración de polimorfonucleares y monocitos. Los linfocitos TH2 que migran a los focos de las reacciones alérgicas también sintetizan algunas de estas citoquinas.

 

 

 

 

 

Tabla 1: resumen de las citoquinas que intervienen en el desarrollo de la hipersensibilidad tipo I y su función:

 

Mediador

Función

IL-3

Estimula la proliferación de los mastocitos

IL-4, IL-13

Estimulan y amplifican la respuesta de células TH2

IL-3, IL-5 y GM-CSF

Estimulan la producción y la activación de los eosinófilos

TNF-a

Estimula la inflamación y la producción de citoquinas por muchos tipos celulares y activa el endotelio

MIP-1a

Quimiotaxis de los leucocitos

 

TNF-a: Factor de Necrosis Tumoral Alfa

IL: Interleuquina

GM-CSF: Factor Estimulante de Colonias Garnulocito-Macrófagos

MIP-1a: Proteína Inflamatoria de Macrófagos 1a

 

 

 

Ejemplos de enfermedad atópica

 

Las formas clínicas más frecuentes de enfermedad atópica son: la rinitis alérgica, el asma bronquial, la dermatitis atópica y la urticaria. Las manifestaciones clínicas y anatomopatológicas varían según la localización anatómica de la reacción de hipersensibilidad. La gravedad de las manifestaciones depende de la concentración de mastocitos presentes en los distintos órganos diana, por eso la piel, la mucosa respiratoria y el tracto digestivo son los órganos que expresan sintomatología frente a estas reacciones.

Como ya dijimos, generalmente el lugar de contacto con el alergeno es el que determina los órganos o tejidos implicados, así la inhalación de alergenos desencadena rinitis o asma, la ingestión causa vómitos y diarrea y el ingreso por el sistema circulatorio determina manifestaciones sistémicas. Como prototipo de enfermedad localizada analizaremos al asma por su importancia clínica, y como enfermedad sistémica analizaremos la anafilaxia por implicar esta un riesgo vital.

 

Asma bronquial

 

Aunque el asma es una entidad clínica reconocida desde hace muchos años, aún no se ha conseguido establecer una definición de ella totalmente satisfactoria. Es una enfermedad inflamatoria crónica de la vía aérea consecuencia del desarrollo de hipersensibilidad inmediata en forma repetida en la mucosa respiratoria.  En individuos susceptibles, la inflamación causa episodios agudos recurrentes de sibilancias, disnea y tos particularmente en la noche y en la mañana. Estos síntomas se asocian con obstrucción de la vía aérea generalizada, que revierte ya sea espontáneamente o con tratamiento. La inflamación también causa hiperreactividad a una variedad de estímulos broncoconstrictores. De esta forma, son tres los  aspectos considerados como los más característicos de la enfermedad: obstrucción bronquial reversible, hiperreactividad e inflamación.

El asma bronquial constituye un problema de salud importante. En las últimas tres décadas se ha observado un aumento en la prevalencia y en la gravedad de la enfermedad. Existe variabilidad geográfica en la prevalencia del asma, detectándose por ejemplo, cifras cercanas al 25% en niños Australianos, y cifras cercanas al 0% en esquimales. En Uruguay, la incidencia en la niñez es del 19,5% y la tasa de mortalidad global es de 4,96/100.000 habitantes en el período 1984-2001.

Cerca del 70% de los casos se deben a una reacción de hipersensibilidad tipo I inducida por la exposición a un antígeno extrínseco que se asocia con altos niveles de IgE en plasma. El 30% restante puede no asociarse a atopía y es desencadenada por estímulos no inmunológicos.

En cuanto al mecanismo patogénico, cuando mastocitos previamente sensibilizados presentes en la mucosa respiratoria de los individuos asmáticos son expuestos a su Ag específico, se produce el estímulo para la liberación de los mediadores químicos que en  conjunto producen broncoespasmo, edema y secreción de moco. A su vez los mastocitos liberan citoquinas que reclutan otras células inflamatorias especialmente eosinófilos, que colaboran en la lesión epitelial.

 

Anafilaxia

 

Es una reacción sistémica, debida a la presencia de un alergeno que ha ingresado al organismo mediante inoculación o absorción a través de la superficie epitelial como la piel o la mucosa digestiva. A menudo es de carácter explosivo, y se debe a la liberación masiva de mediadores inflamatorios (principalmente histamina y leucotrienos) por mastocitos y basófilos. Provoca en su forma clínica completa la aparición brusca de manifestaciones clínicas en el árbol respiratorio, el sistema cardiovascular, la piel y el tracto digestivo, con broncoespasmo, hipotensión arterial, urticaria-angioedema, vómitos y diarrea.

Los alergenos desencadenantes son diversos: puede tratarse de fármacos, como la penicilina, alimentos (pescados, moluscos, crustáceos, huevos, chocolate, frutos secos), aditivos alimentarios (tartracinas y sulfitos), venenos de  picaduras de insectos, hormonas, proteínas o los propios extractos alergénicos usados para las pruebas cutáneas o inmunoterapia hiposensibilizante en los pacientes alérgicos. Los síntomas se presentan de forma inmediata (5-20 min.) tras la exposición al alergeno. El paciente nota prurito, malestar general profundo, angustia, rinitis y conjuntivitis, opresión torácica, vómitos y diarrea. Los síntomas pueden progresar y aparecer edema laríngeo, broncoespasmo e hipotensión. El diagnóstico es clínico. La determinación de histamina, triptasa y prostaglandina D2 puede usarse cuando se desea valorar el diagnóstico de forma retrospectiva. Se trata de un cuadro potencialmente muy grave que, si no se trata de inmediato de forma apropiada, puede causar la muerte del paciente.

 

 

Principal bibliografía consultada:

 

Cotran, R.S., Kumar, V., Collins, T. “Robbins. Patología Estructural y funcional”. 6a edición. Mc.Graw-Hill Interamericana. España, 2000.

 

Janeway, J.A., Travers, P., Walport, M., Shlomchik, M.J. “Immunobiology. The immune system in helth and disease”. 5th edition. Garland Publishing. USA, 2001.

 

Abbas, A.K., Lichtman, A.H. “Inmunología celular y molecular”. 5ª edición. Elsevier. España, 2004.

 

Kay, A.B. “Allergy and allergic diseases” N Eng J Med 2001;344 (1):30-37.